[Parte 1] LA VIDA DE ANTES DE AYER. ENTRE CABAÑUELAS, LUSURAS Y SEÑAS por Carlos Cecilio Rodríguez

2018-03-03T12:29:43+00:00

Hace algún tiempo, aunque menos del que podríamos pensar, el ritmo de vida de las gentes de nuestro pueblo venía marcado por unos parámetros muy diferentes a los que tenemos en la actualidad.Pretendo hacer un relato de esa forma de vida, que para algunos nos servirá para revivir recuerdos y a otros a lo mejor para descubrir algo de nuestras costumbres de un pasado más o menos cercano que desconocían.

No es casual que lo que podríamos definir como el “comienzo del año”, de nuestra gente viniera marcado por la fiesta Del Pino, y me refiero a lo que hoy podríamos llamar: Año laboral, año económico, etc.

ESTAMPA CAMPESINA DE UNA ZONA DE EL PASO ( archivo fotográfico CCRL. )

Tomemos la fiesta como principio, el primer domingo de septiembre, se subía en romería a la ermita Del Pino, a veces para dar gracias a La Virgen por el buen año y las buenas cosechas y otras veces a pedir que el próximo fuese mejor que el anterior, pues bien, sabido es que nuestro pueblo vivía de la agricultura y la ganadería, y si los tiempos no eran propicios, es decir “no llovía lo que debiera” <Mal futuro se barruntaba>, . Las aguas de la lluvia marcaban de forma inexorable la vida de nuestros paisanos, pero en eso entraremos un poco más adelante.

La primera labor que se realizaba por el mes de Septiembre, era “ varear las almendras“, había que ir primero al monte a buscar las mejores varas las más apreciadas, las de Aceviño, luego se juntaba  toda la familia y también “ Gallofas”, para el vareo y la recogida, pero quizá lo más placentero del trabajo de las almendras era “la pelada” , ésta se hacía  principalmente por las noches, en las lonjas e incluso en las salas de las casas; era el momento para la charla amena, también para que  alguna “mocedad” fraguase y sobre todo para que las familias y los vecinos se reuniesen después de una dura jornada de trabajo en un ambiente más distendido.  Las almendras en El Paso tenían una importancia vital, ya que principalmente eran para la venta, y el fruto de ésta era una parte importante de la reserva económica que tenían para el resto del año; en esa época la almendra del El Paso conjuntamente con la de otros municipios de la isla eran muy apreciadas por su calidad y se exportaban principalmente a Inglaterra, hay datos y documentos que confirman que la empresa de chocolates Cadbury era una de las principales compradora de la almendra Palmera.

Como comentaba al principio de éste Relato, el agua de las lluvias era vital para nuestra gente ¿Pero cómo podían saber si el año sería bueno o no?, por entonces no había predicciones meteorológicas como hoy, pero estaban Las Cabañuelas y Las Señas y aunque pueda parecer mentira  ¡Funcionaban! , las primeras se daban en el mes de septiembre: Las de San Mateo el día 22 y las de San Miguel el 29, había quien también miraba el día anterior y posterior de dichas fechas ¿ Que significaba esto? : si en esos días caía algún chubasco que entrara por el oeste “ todo apuntaba a un buen año” , ahora bien si el tiempo quedaba de sur o de brisa “Mal negocio” y si lo que entraba era tiempo del norte, pues no era el mejor y más deseado pero podría “cuajar” un año regular.

Entre septiembre y octubre, se hacía la vendimia cuanto más en zona baja del pueblo estuviera la viña, antes se vendimiaba y según se subía en altura, pues mas dentro de octubre se realizaba; de nuestro pueblo la mejor zona de viñas antes y ahora, sin duda, es el barrio de Las Manchas, tanto en calidad como en cantidad, en tiempos pasado el vino cosechado era destinado principalmente para el auto consumo.

Volvamos a hablar del agua y del peculiar modo de predicción del tiempo de nuestra gente, en el mes de Octubre seguramente  se daba la mejor “Seña” y ésta se definía y aún se define con un refrán muy nuestro “La luna de Octubre siete lunas cubre“  ¿Qué quiere decir esto? según me explican Mis Maestros la luna que marca la seña es la luna nueva de Octubre y esta fase lunar dura siete días, lo que suceda con los tiempos en esos días es lo que marcará los tiempos de los siete meses siguientes, es decir: octubre, noviembre, diciembre del año en curso y enero, febrero, marzo y abril del venidero. Esta seña según todo ellos era la más fiable y aunque hoy en día no dependemos mayoritariamente para vivir del campo, seguimos observando esa seña en mayor o menor medida, y la verdad por la experiencia de observación que me han enseñado suele ser bastante acertada, por ejemplo, para este año 2015 uno de “mis maestros” me explico cómo sería el devenir de dichos meses y ¡El hombre lo clavó!  y por desgracia se cumplió, el Maestro hablaba de año malo y así ha sido. También había otras señas que se miraban, éstas era para previsiones más próximas en el tiempo y todas “Barruntaban” “ agua “Las lusuras”  cuando se veían sobre Birigoyo o el lomo de La Palmita, estas anunciaban lluvias durante los tres días siguientes, más o menos otra de las premoniciones era “cuando roncaba Jonigues” se referían al ruido que se producía en el interior del barranco que esta más  próximo al Pino de La Virgen, por el norte y ésta señal solía ser según me cuentan prácticamente de efecto inmediato en el tiempo, si se escuchaba  el  “Ronquido de Jonigues”  podía llover en cuestión de horas e incluso minutos.

LABRANDO ( Fuente Foto Pedro Israel Duque Díaz )

 

Pongámonos en el supuesto que todas estas “Señas o lusuras”  fueran favorables y todo apuntase a un buen año, normalmente y hablando en general la primera labor a realizar eran “Las labradas” , después de las primeras aguas de octubre y en los cercados de Las Cuevas se barbechaba cuando la tierra reventaba por primera vez, es decir cuando nacían las primeras hierbas, se pasaba el arado, por descontado tirado por una yunta de ganado vacuno ( vacas o bueyes ), después se esperaba que la tierra tuviera una segunda reventazón para proceder con la siembra, principalmente de cereales: trigo o cebada; alternando os años es decir uno si y otro no, el cercado se solía dejar de “Relva”  y se aprovechaba  a sembrar chochos y dejar que la hierba creciese, se soltaba el ganado dentro para que comiese el pasto, los chochos no los comía el ganado “ en verde”, estos se recogían secos y se curtían en agua para sacarles el amargor, después de usaban, para el consumo del ganado, también la gente, y para mezclarlo con otros cereales en las moliendas de gofio. Las labores de labranza no eran de la misma manera en todas la zonas de nuestro pueblo, en Las Cuevas ya la hemos descrito, pero por ejemplo en Los Barros, se labraba con la tierra en “media  sazón” es decir con el terreno semi-húmedo y esto venía dado por las características del terreno, las tierras de Las Cuevas son más negras con más materiales volcánicos que las hacen más suaves, sin embargo las de Los Barros son más arcillosas y contienen más almagre lo cual significa que secas son demasiado duras para que el arado las rompa.

VISTA ANTIGUA DE LA ZONA DE LAS CUEVAS ( ( Fuente fotos El Paso )

Las vacas se solían soltar en las relvas a partir del mes de noviembre para que engordaran con el pasto verde, una de las razones es que estaban a punto de parir ya que se les había echado toro en el mes de marzo o abril, para que pariesen en diciembre o enero, por lo tanto, esta forma era la ideal para que en los últimos meses de preñadas se alimentasen de buenos pastos y era garantía para una buena cría y también para la posterior producción de leche. Ya que hablamos de animales, aprovecharé este momento para enumerar siempre atendiendo a la generalidad, ya que había excepciones, las distintas especies de estos que solía poseer una familia: 1 ó 2 vacas, una bestia de carga, dígase: caballos, mulos o burros, 3 ó 4 cabras, unas cuantas gallinas, una conejera con algunos conejos y un cochino, refiriéndome a éste último, sin duda y en lo relativo a la reserva alimenticia para el consumo propio era el más importante. “La matazón“ se realizaba sobre el mes de noviembre aprovechando también que las pipas del vino nuevo se “ Juraban “  por San Martín el 11 de Noviembre, quizá de ahí  el dichoA cada cochinito le llega su San Martín  y digo yo ¡A quien no le gusta un “Fisco” de carne de cochino con un buen vaso de vino! pero volvamos al día de la matazón, porque toda la  “Lidia” que conllevaba se realizaba en un solo día, eso sí, desde madrugada se ponían las calderas al fuego para hervir el agua, después “a matar al animalito” , quemar el pelo con pinillo, raspar la piel con piedras de malpaís ( basalto Poroso ), afeitar los restos de pelo que quedaban y ya pasar a descuartizar; como es bien sabido del cochino se aprovecha todo, en El Paso, partiendo siempre que esta labor se realizaba “ En gallofas” , reuniendo a familiares, amigos y vecinos la “Carne de hila” se consumía en el día o se repartía entre los miembros de la gallofa “¡ Hoy por ti mañana por mi!”  el tocino o carne gorda se salaba y se guardaba en barriles de madera, esta era la reserva de carne con que la familia contaba para el resto del año, con las tripas del intestino delgado rellenas de carne molida con “Los templumes” correspondientes se hacían los chorizos, también con la sangre del animal se confeccionaban morcillas y el intestino grueso y  “El payo” debidamente lavado se guardaba para usarlo posteriormente en la elaboración de “Los revoltillos”  ( comida esta de gran consistencia, que se acompañaba con gofio escaldado ), preferentemente consumida en los meses de invierno. Ese día de la matazón era especial todo se compartía desde el trabajo hasta la comida y era muy común ¡Cómo cosa extraordinaria!  na buena sopa de garbanzos y un arroz amarillo con carne ¡Qué recuerdos!

MATAZON ( fuente foto Santiago González Mederos )

Diciembre era un mes que, marcado por las fiestas de Navidad, las gentes de El Paso aprovechaban para realizar la deliciosa repostería basada en la almendra: Almendrados y quesos de almendra preferentemente y regados con una buena “Mistela “licor este que se hacía con las cascaras secas de las “Naranjas del país” se preferían éstas por tener un aroma más intenso que “Las de fuera llamadas por entonces Valencianas”.

Por el mes de enero se comenzaban a hacer los semilleros de todo tipo de verduras que posteriormente se sembraban en las huertas y que eran destinadas para el autoconsumo, una de las comidas más comunes en las casas de entonces era “El potaje” eso si precedido de un buen “Gofio escaldado” , para conseguirlo se mezclaba el gofio con el caldo del potaje y como “ Conduto”  ( acompañamiento ), se usaba el tocino que previamente se le había puesto al potaje o con queso tierno que se hacía de la leche de las 3 ó 4 cabritas que como dijimos con anterioridad se tenían en la casa. En este mes de enero también se hacían los semilleros del tabaco, la otra gran reserva económica que tenían las familias; pero éste tema lo retomaremos en el siguiente capitulo de LA VIDA DE ANTES DE AYER. ENTRE CABAÑUELAS, LUSURAS Y SEÑAS.

 

 

Carlos Cecilio Rodríguez López

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